Cursed Mountain

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Cursed Mountain

Cursed Mountain provoca escalofríos a aquellos que lo prueban. Pero no estamos ante un juego de terror de supervivencia cualquiera: aquí no hay alienígenas que se descuelguen del techo ni disparos a discreción con cinco tipos de bazoka para cargarte a un puñado de zombis. Como ya dijo en nuestro avance del E3 Martin Fillip, desarrollador y responsable de relaciones públicas de Deep Silver, la intención es sumergirte en la experiencia completamente, sin necesidad de habitaciones claustrofóbicas ni la violencia exagerada, denominador común de los juegos de terror de supervivencia convencionales. Este juego prefiere asustarte lentamente, pasando de una inquietud exasperante al miedo más pavoroso.

Eso no quiere decir, ni mucho menos, que no te vayas a topar con alguno de los miembros del colectivo de cadáveres en descomposición mejor conservados. Controlas a Eric Simmons, un montañero que ha salido en busca de su hermano Frank, desaparecido en el Himalaya en circunstancias misteriosas. Eric desconoce que la zona ha caído bajo el manto de una maldición, atrapando las almas en un limbo de no muertos conocido como el Mundo Sombrío. ¿Se te ocurre ya lo que te vas a encontrar?

En la evocadora secuencia que sirve de prólogo presencias cómo Frank desaparece en una subida castigada por una ventisca, algo que pronto acaba por marcar el tono frío y amenazador del juego. Luego, te topas de lleno con la realidad, que comienza con tu llegada a Lhando, un inquietante pueblo abandonado que hace las veces de campamento base. Con unos gráficos que reflejan la pesadumbre y una banda sonora escalofriante, la atmósfera se carga de incertidumbre... Pronto se te encomienda la primera tarea: localizar la casa de un tal Dr. Bennett.

El control resulta de lo más sencillo: mueves a Eric con la palanca de control del Nunchuk, usas el Botón A para realizar acciones contextuales, como escalar o saltar, y el Botón Z para correr. La exploración y la resolución de acertijos juegan un papel fundamental en el juego, y se ha tenido un especial cuidado por respetar las preferencias de todo tipo de jugadores. Subir por una escalera usando el Botón A nos sirve de ejemplo. Para subir más rápido, si lo deseas, también puedes agitar el mando de Wii y el Nunchuk, simulando la acción real con tus manos. Tú tienes la última palabra para decidir cómo quieres controlar el juego.

La búsqueda te lleva a recorrer las ventosas calles de Lhando. Tu primer hallazgo es un piolet olvidado por tu hermano, que puedes usar para romper barriles y echar abajo algún que otro obstáculo con solo agitar el mando de Wii. Visiones fugaces de figuras fantasmagóricas atraen tu atención y no pasará mucho tiempo hasta que te encuentres ante la primera alma atrapada. Lo más espeluznante de estas criaturas es que son humanos en apariencia, así que hay algo de reconfortante al pensar que no solo te puedes ocupar de ellas físicamente, sino que también puedes curarlas con oraciones budistas. Estas hacen las veces de movimientos especiales y poco a poco van cobrando más importancia en la historia del juego. La oración disponible en la versión de avance del juego requería el uso preciso del mando de Wii para dibujar, muy al estilo de Okami. Además, con el Botón C podías ejecutar oraciones especiales en el combate, a modo de movimientos finales.

Cursed Mountain va aumentando la tensión sutilmente: los efectos del Mundo Sombrío, con su atmósfera monocromática y las partículas negras arremolinándose, te transmiten la espiritualidad del más allá. Si eres de los que disfrutan con una buena película de terror psicológico con las luces apagadas, no puedes perdértelo: el vello de punta está garantizado.

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