Lo único que se interpone entre Olimar y las piezas de su nave es, por así decirlo, todo: y las bestias del planeta no son menos. El intrépido capitán no despierta su apetito, pero sus subordinados sí. Tampoco es que quieran comer Pikmin hasta provocar su extinción, simplemente están tan deliciosos que no se pueden resistir.
Vas a salir del sitio web de Nintendo of Europe. Nintendo of Europe no se hace responsable del contenido y la seguridad de los sitios web vinculados que vas a visitar.







