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“Es prácticamente una continuación inmediata de la entrega anterior”, afirma Burgess mientras observamos una escena familiar: Toku echándose una cabezadita antes de ser despertado por cierto aire aventurero. “Toku ha perdido su Capa paraguas [una capa obtenida en el transcurso de LostWinds que otorgaba al jugador la capacidad de trazar itinerarios de vuelo en lo más alto del cielo], pero Enril sigue teniendo los mismos poderes eólicos con los que contaba al final del primer juego”.
Tras enterarse de que su madre Magdi ha desaparecido, Toku recibe una pequeña ayuda por parte de Magmok, el antiguo Guardián apenas liberado que se ha ofrecido a ayudar a sus amigos en su escalada por la montaña hacia Pueblo Cascadas de Verano, en donde Magdi fue vista por última vez. “Esta parte es una especie de guía para principiantes”, explica Burgess, "mientras que a los veteranos les llevará directamente de un juego al otro, a medida que se acostumbran de nuevo a los poderes eólicos de Enril”.
Guía con maestría a Toku a través de las montañas; de vez en cuando Magmok le echa una mano para escalar precipicios abismales o librarse de una roca enorme que bloquea el camino.
Si has jugado a la primera entrega es probable que eches de menos la Capa paraguas a estas alturas, pero no hay por qué preocuparse; Toku la acabará recuperando, dice Steven entre risas.
Al llegar a Cascadas de Verano nos encontramos con un paraje inhóspito que no tendría mucho éxito como reclamo para turistas. Las cataratas congeladas y las inclementes nevadas han sumido a la otrora idílica localidad en un invierno eterno. Espeluznantes monstruos acechan entre la nieve, y nuevas mutaciones de Glorbs –insectos venenosos que se expanden como la peste a lo largo y ancho de Mistralis por obra y gracia del malvado espíritu Balasar– tratan de impedir el avance de Toku.
“Nada más llegar, Toku no está preparado para afrontar el frío invernal”, prosigue Burgess. “Hemos introducido una barra de temperatura que disminuye a medida que se adentra en el frío. Toku necesita alcanzar las antorchas para calentarse cada cierto tiempo. Esto le da un nuevo giro a la exploración, ya que el aventurarse en una cueva puede llevar a nuevos hallazgos, pero también puede poner en peligro la vida de Toku”.