Pasearte por los parajes de tu pueblo en Animal Crossing: Let's Go to the City es uno de esos placeres de los que nunca te cansas. Pero si buscas un cambio de aires, siempre viene bien un pequeño viaje en bus hasta la ciudad.
En ella encuentras esos objetos raros para tu casa que no se ven en cualquier parte. Mira si no la tienda La divina Graciela. Y hablando de cosas raras, imagínate aprendiendo a usar nuevas expresiones faciales como las que se enseñan en el teatro. Y si éstas no te cautivan, siempre puedes acabar embelesado por alguna joya en la casa de subastas. Joyas, pero de otro tipo, las encontrarás en Ladino el Honrado, un comerciante de "antigüedades" de lo más peculiar. Y esto es solo el principio: también está el banco, donde puedes realizar las gestiones de la vida diaria, y la Academia de Artes Decorativas, donde te pondrán a caldo o alabarán, dependiendo de tus dotes creativas en decoración de interiores.

También hay unas vistas increíbles desde lugares poco frecuentados por los turistas, para los más exploradores. Un ejemplo ilustrativo puede ser el Centro de Vigilancia de Reseteos, donde podrás visitar al topo siempre dicharachero Rese T. Ado. La entrada a este sagrado lugar queda en el extremo derecho de la ciudad, pero suele estar bloqueada por algunos conos de señalización de tráfico. Hay noches que, después de las 8, estos conos son retirados, con lo que puedes adentrarte en este extraño lugar. Allí estará Rese T. esperándote con un regalo...
Ya que estás en la ciudad, siempre viene bien hacerle una visita a Katrina, la pitonisa. Y antes de que pienses que solo quiere quedarse con tus preciosas bayas por la cara, deberías saber que, aparte de leerte la buenaventura, también puede cambiar tu futuro: si al llegar al pueblo un vecino te deja sin blanca, o caen más bayas de los árboles de lo que estás acostumbrado a ver, o tropiezas más de la cuenta al correr, debes agradecérselo a las 100 bayas invertidas en tu querida adivinadora de la ciudad. Nunca sabrás lo que la fortuna tiene reservado para ti.
Además, la ciudad no es la misma en todo momento. Si la visitas en un día soleado podrías toparte con la morsa Elio. Este tipo tan amable está empeñado en repartir alegría, y te regalará un globo, un molinete o un lanzapompas solo con pasar a saludarlo.

Para completar un día redondo en la ciudad, deberías plantearte seriamente un cambio de imagen en la peluquería de Chez Marilín. Ella sabrá cuál es el estilo que te va y no te cobrará más de 3.000 bayas por el trabajo. Y por el mismo precio (siendo la primera por cuenta de la casa, por supuesto) también puedes pedirle a tu estilista personal que te haga una reconstrucción facial que te deje como uno de los Miis que hayas creado. Bueno, tanto como reconstrucción... Digamos que fabrica una máscara del Mii que se ajusta a tu cara a la perfección. ¡Y siempre podrás quitártela!
¡Visita la ciudad para ver la otra cara de la vida en Animal Crossing: Let's Go to the City!
PD.: Para los que ya jugáis a Animal Crossing: Let's Go to the City, ¡no os olvidéis de que el viernes es el cumpleaños de Feli!
¡En Chez Marilín te dejan igualito que un Mii!