Consejos para Monster Hunter 3 Ultimate

Con respecto a: Wii U


Aquí encontrarás algunos consejos para principiantes de un cazador curtido…

De modo que quieres encumbrarte como un maestro cazador, ¿no es así? ¡Ja, ja! Todavía estás más verde que una Púa de Rathian, pero al menos tienes agallas. ¡Me gusta! Compartiré contigo algunos consejos basados en la experiencia que he adquirido con el sudor de mi frente.

En primer lugar, familiarízate con tu arma

Tu arma tiene que convertirse en tu amiga inseparable. Hay doce tipos diferentes disponibles: pruébalas todas para ver cuál es la que se adapta mejor a tu estilo. Ahora bien, si quieres labrar tu fama y entrar en el olimpo de los cazadores, escoge tu arma predilecta y mantente fiel a ella. ¿Que cuál es la mía? Pues yo me he decantado por la Gran Espada: no hay nada como cargar un buen tajo y plantárselo al monstruo de turno entre ceja y ceja. Si tú también te inclinas por un arma pesada, haz uso de un ataque en dos partes: golpear y retroceder. Esas bestias inmundas no se van a quedar como pasmarotes esperando a que les propines una paliza de campeonato. No te limites a pensar si vas a tener tiempo suficiente para golpear, sino que debes preguntarte si vas a tener el margen de maniobra suficiente como para ejecutar el ataque y ponerte a resguardo. ¡He aquí una regla de oro!

Si tu elección es diferente, vas a contar con un amplio abanico de opciones. En caso de utilizar Espadas dobles, bébete un buen Zumo de poder o un Megazumo antes de ponerte a la tarea como un poseso: tu resistencia no se resentirá, con lo cual podrás soltar todo tipo de espadazos sin que haga mella en ti la fatiga. Si prefieres cazar desde la distancia, un Arco podría ser lo que buscas: puedes añadirle revestimientos especiales a tus flechas para que envenenen a tu objetivo y reduzcan su resistencia; se irán agotando poco a poco y tú podrás aprovechar para asestar más golpes. No obstante, no deberías malgastar dichos revestimientos: ten en cuenta que cuanto más envenenes a un monstruo, más disparos necesitarás para envenenarlo la próxima ocasión. Y no olvides cargar bien tus disparos: ¡una buena ráfaga de flechas bien cargadas y lanzadas con tino infligirán mucho más daño que un puñado de flechillas debiluchas!

En segundo lugar: ¡a forjar se ha dicho!

Después de tu arsenal, ¡la Herrería es la segunda de tus prioridades absolutas! Aquí puedes forjar armas, armaduras y adornos, o incluso mejorar las armas o armaduras que ya tengas. Mientras estés de caza, asegúrate de recolectar y cortar todo lo que puedas, porque cada una de esas piezas se irá sumando hasta llegar a disponer de un arma nuevecita al final. Suele ser mejor mejorar tu propia arma, pero en ciertas ocasiones te conviene más forjar una nueva a partir de las materias primas disponibles. ¡Y procura pasar por la Herrería siempre que caces algo por primera vez! Siempre puede darse el caso de que tenga algo nuevo que ofrecerte.

¡No descuides la armadura!

Estás muy equivocado si piensas que el mero hecho de atacar sin descanso te va a permitir entrar en los anales de la historia. Hazte con una armadura bien conjuntada y ya verás como no solo tendrás un aspecto tan imponente que hasta a un Wyvern se le helará la sangre en tu presencia, sino que probablemente potenciarás alguna que otra habilidad: ¡a eso le llamo yo matar dos pájaros de un tiro! Eso sí, no olvides que es posible que actives habilidades que podrían complicarte la vida si no tienes cuidado. Comprender el funcionamiento de las habilidades tiene su intríngulis, pero tienes que perseverar: ¡no queda otra!

Si lo que ansías son recomendaciones sobre armaduras, tengo algunas para ti. A mí, personalmente, siempre me ha gustado el conjunto Barroth: potenciará tanto tu ataque como tu defensa y, si dispones de un arma que te permita bloquear, te facilitará el mantener tu posición. El conjunto Rathian es más avanzado: ampliará tu salud, aumentará la eficacia de tus objetos curativos e incrementará el daño que inflijas con un arma de fuego. Es el conjunto idóneo para hacer morder el polvo a criaturas cuyo punto débil sea el fuego, como Gigginox o Lagiacrus, pero también constituye un conjunto básico que te durará un buen número de batallas. ¡Trátalo con mimo!

¡Ah, y tampoco olvides mejorar tu armadura! A lo largo de la aventura recogerás objetos tales como Esferas armadura y Esferas armadura+, que se pueden emplear para potenciar la defensa básica de tu equipamiento. Si las usas, no mejorarás su protección elemental ni las habilidades, pero una armadura al máximo nivel puede aumentar tu defensa considerablemente. ¡Y esto te hace inmediatamente más fuerte!

Capturar es cuestión de astucia

Cuando estés dando tus primeros pasos, asegúrate de activar la habilidad Gurú de captura creando adornos de Percepción: golpea a un monstruo con una Bola de pintura de forma normal y, en cuanto lo tengas prácticamente en el bote, parpadeará en tu mapa. Hasta que te acostumbres a percibir las muestras de flaqueza de los monstruos que están a punto de caer, ¡esto te será de gran ayuda! A veces obtienes botines más jugosos al capturar un monstruo, por lo que merece la pena hacerlo. Si bien las Telarañas que se emplean para preparar Trampas escollo escasean, puedes comerciar con el Capitán del Argosy para obtener tanto Trampas escollo como Trampas choque.

La guinda

Se nota que estáis ansiosos por partir a la aventura, aprendices, así que seré breve. Si un monstruo te tiene acorralado, tírale una Bomba boñiga en toda la frente. ¡Pum! No te olvides de darles a Cha-Cha o Kayamba un Filete poco hecho o un Filete al punto; obtendrán una experiencia que los ayudará a fortalecerse. Y hablando de comida, procura encargarle al Cocinero ambulante algún manjar antes de emprender la marcha: la comida puede activar nuevas habilidades, prolongar tu salud, resistencia, ¡y más cosas! Pero recuerda: ¡solo durará una misión!

Podría explayarme aún más si quisiera, pero sería una lástima arruinaros la diversión de tener que averiguarlo por vuestra cuenta, ¿no? Recordad: sois solo una gota en el océano de cazadores que hay por ahí dispuestos a echaros una mano en menos que canta un gallo. Si os ayudáis mutuamente, ¡llegaréis lejos!